José Altuve (Getty)

MINNEAPOLIS -- Muchos peloteros grandiosos han vestido la franela de los Astros de Houston tanto en la Liga Nacional como en la Americana, pero ninguno se ha dado el lujo de conquistar una etapa previa al tradicional Juego de Estrellas como la del segunda base José Altuve, algo de lo que están muy orgullosos en su querida Venezuela.

"Me siento muy bien por la temporada que estoy teniendo, porque significa que me estoy embasando bastante y si lo hago le doy a mi equipo la oportunidad de anotar más carreras", analizó Altuve en Minneapollis a una pregunta de lasmayores.

Los números hilvanados por Altuve, pelotero de 24 años de edad oriundo de Maracay, Venezuela, han sido simple llanamente fantásticos al punto de que es el primer pelotero de la historia que suma la combinación de 130 imparables o más y 40 bases robadas o más antes el Juego de Estrellas. Su porcentaje de bateo es de .335, muy por encima del tope personal de .290 alcanzado en 2012 y ya superó con 41 su registro de 35 estafas implantado en 2013.

Es por eso que el inolvidable artillero Bob Watson le regaló un bate conmemorativo a un joven que está en su cuarta temporada con los Astros y que se ha establecido como una de las grandes figuras de esa novena del estado de Texas.

Altuve, un ser humano bien amable y sencillo, de respuestas claras y hablar pausado, le da crédito a sus instructores y compañeros de juego por el éxito alcanzado a la hora de robar almohadillas.

"Uno no roba bases solamente con la velocidad", analizó el segunda base de los Astros. "Se necesita saber exactamente cuándo hay que salir al robo y depende también de las situaciones de juego. Tengo la fortuna de contar con buenos bateadores detrás de mi y es por eso que los lanzadores no pueden darse el lujo de tirarles puras rectas porque pueden pagar por eso". Obviamente, los serpentineros necesitan usar más envíos rompientes y esa situación es aprovechada por Altuve.

En cuanto a su excelente promedio de bateo se refiere, Altuve colnsidera que una de las razones para su éxito es una mejor dieta alimenticia que le permite contar tal vez con más velocidad.

"He estado obteniendo muchos hits con batazos por el lado del shortstop, he dado muchos roletazos al cuadro y he llegado quieto a la primera base, tal vez en unas 20 ocasiones y eso quizás sea la diferencia", detalló Altuve. "He estado comiendo mejor y me siento bien. Nada especial, sólo tal vez menos hamburguesas y comida frita".

Formar parte de una novena que pierde 100 ó más encuentros no debe ser nada placentero para un jugador que se desenvuelve en la meca de la pelota y Altuve, que ya vivió de manera consecutiva esa dolorosa experiencia, se siente mucho mejor ahora de formar parte de una franquicia que sube como la espuma.

"Tenemos un equipo bien joven, pero a la vez contamos con mucho talento", subrayó Altuve. "Hombres como George Springer y Jon Singleton van demostrando sus condiciones y eso que apenas están en su primera temporada. Año tras año van a ser aún mejores. Tenemos peloteros en las ligas menores que aspiran a estar pronto en Houston. Este va a ser un equipo muy bueno".

Ser campeón de bateo en las Grandes Ligas tiene que ser una experiencia hermosa para todo pelotero profesional, pero Altuve trata de quitarse ese objetivo de la cabeza para concentrarse mejor en ayudar a su equipo a ganar la mayor cantidad de juegos posible.

"Aunque uno no piense en eso, tiene que ser un gran honor", manifestó Altuve. "La competencia es bien fuerte, debido a la presencia de peloteros de la talla de [su paisano] Miguel Cabrera [primera base de los Tigres de Detroit] y [el dominicano] Robinson Canó [intermedista de los Marineros de Seattle], entre otros".v No falta quien considere entre sus famosos paisanos, empero, que Altuve sí tiene la pasta necesaria para ser el primer campeón de la historia de la franquicia de los Astros. "Lo conozco bien y no tengo la menor duda de que él si puede ser un campeón bate en las Grandes Ligas", proclamó el receptor de los Reales de Kansas City, Salvador Pérez, un titular de la Liga Americana en Minneapolis que creció prácticamente jugando a la pelota al lado del hoy gran segunda base de los Astros.