Miguel Rojas.

KANSAS CITY - Después de salvar el no-hitter de Clayton Kershaw la semana pasada con el guante y brazo en la tercera base, el infielder venezolano de los Dodgers, Miguel Rojas, le salvó otra blanqueada de Los Angeles y otro triunfo de Kershaw con su buena defensa el martes en Kansas City.

Una vez más, Rojas se lució en el séptimo inning. La semana pasada fue un rodado fuerte conectado por Troy Tulowitzki de los Rockies. Esta vez fue un roletazo por el medio del terreno de parte del venezolano Alcides Escobar, con dos outs y corredores en primera y tercera. Una vez más, Rojas enseñó su buen alcance a su derecha, manejó la bola detrás de la segunda almohadilla e hizo un tiro preciso al primera base mexicano Adrián González para ponerle fin a la amenaza de los Reales.

"Eso es lo que puso a Miggy en el mapa para nosotros", dijo el manager de los Dodgers, Don Mattingly. "Sabe jugar por todo el cuadro y su mejoría en el plato (promedio de .265 hasta ahora) demuestra lo duro que ha trabajado".

Rojas se pasó nueve años en liga menor, mayormente con la organización de los Rojos, hasta que fue subido este mes por los Dodgers.

El martes Rojas fue titular en la segunda base, para darle un día libre a Dee Gordon. El oriundo de Los Teques expresó que su familia y sus amigos en Venezuela han cuestionado por qué está jugando dos posiciones en el cuadro en las que casi no tiene experiencia. Rojas ha jugado en la tercera y la segunda con el equipo grande de Los Angeles, cuando en realidad es conocido como un torpedero en Venezuela-estilo Omar Vizquel.

"Todo el mundo está contento de que yo esté en Grandes Ligas, pero todos me preguntan, '¿Por qué estás jugando en la tercera'", relató Rojas. "Explico que aún no soy un jugador de todos los días y que tengo que cubrir todas las posiciones. Ese es mi trabajo.

"Sólo trato de jugar bien para poder estar aquí más tiempo. Sé que los lanzadores quieren que yo haga jugadas como ésas. Kershaw siempre lanza bien por nosotros y alguien tiene que hacer las jugadas. Ese batazo (del martes) no fue duro, pero fue una jugada difícil. El pitcher trabaja tan duro y merece sacar un out. Si no sacamos el out, el corredor anota".