Dickie Thon. (CARSON/AP)

HOUSTON - El boricua Dickie Thon vio las repeticiones del bolazo que recibió en la cara el jardinero de los Bravos, Jason Heyward, el miércoles por la noche, e inmediatamente recordó el 18 de abril de 1984.

Ese fue el día en que la carrera de Thon en el béisbol profesional -- y su vida -- cambiaron para siempre. Thon, una estrella naciente en el campo corto con los Astros que había sido seleccionado para el Juego de Estrellas el año anterior, fue golpeado en el ojo izquierdo por una recta de Mike Torrez de los Mets y nunca volvió a ser el mismo en el terreno de juego.

Thon tuvo problemas de la vista durante el resto de su carrera y no pudo maximizar el potencial que demostró en 1983, cuando bateó para .286 con nueve triples, 20 jonrones, 79 remolcadas y 34 bases robadas por Houston.

Las lesiones de Heyward, quien sufrió una fractura en la mandíbula, y del receptor novato de los Astros, Max Stassi, quien recibió un bolazo en la cara en su segundo juego en la Gran Carpa el miércoles, son parte del juego, dice Thon.

"Tienes que aprender de la experiencia y estar listo, sabes, porque estás muy cerca del pitcher y son cosas que pasan", dijo Thon. "Tienes que aprender a tener buen balance, pero no puedes dejarte intimidar por el lanzamiento porque entonces no le puedes dar. Tienen que lidiar con eso".

Al momento de emitir sus comentarios desde Puerto Rico, Thon dijo que no estaba enterado de lo que le había sucedido a Stassi, quien fue golpeado en la cara el miércoles en Arlington. El receptor fue dado de alta por los médicos el jueves, ya que las radiografías y una tomografía no relevaron fractura alguna.

Thon no tuvo la misma suerte.

Una recta de Torrez le fracturó la órbita ocular izquierda y le puso fin a su temporada. Thon regresó en 1985, pero siguió experimentando problemas con la vista y con la percepción de la profundidad. Jugó 10 temporadas más por los Astros, Padres, Filis, Rangers y Cerveceros, pero jamás fue el mismo pelotero.

"Al momento de ser golpeado, bateaba para .280 y bajé a .240 y pico, .250, .260", recuerda Thon. "Aprendí a jugar lo mejor posible y a no pensar en lo que pudo haber sido porque al principio, antes del bolazo, era mucho mejor bateador.

"Después de recibir el bolazo en el ojo izquierdo, no podía ver bien la bola. Tuve que hacer ajustes y abrirme más para enfocar mejor la pelota. Es difícil de hacer en Grandes Ligas, pero logré jugar 10 años (más)".

A Thon le preguntaron qué consejos les daría a Heyward y a Stassi.

"Para ser un buen bateador, no puedes intimidarte", respondió el ex ligamayorista. "De eso se trata. Pero a la vez, tienes que poder quitarte del medio. Es una raya bien fina que tienes que navegar para tener esa habilidad. De vez en cuando vas a recibir un bolazo, pero no quieres que sea en la cabeza".

Thon, de 55 años de edad, se ha mantenido activo en el béisbol en la Isla del Encanto, donde es el director ejecutivo de los Cangrejeros de Santurce en la pelota invernal. Su hijo, Dickie Joe Thon, fue seleccionado por los Azulejos en la quinta ronda del draft amateur del 2010 y en estos momentos está jugando en la Liga del Noroeste.