Prince Fielder y Miguel Cabrera, los mayores cañones del ataque felino.

HOUSTON - Entonces, ¿qué tal la experiencia de Torii Hunter con su nuevo equipo, los Tigres de Detroit?

"Nos divertimos mucho en este clubhouse", dijo el jardinero veterano. "Los muchachos hacen muchos chistes. Tenemos algunos comediantes en este equipo."

Puede ser importante reírse un poco durante una temporada que puede durar desde la segunda semana de febrero hasta finales de octubre. Es así con los Tigres, que llegaron al 2013 con enormes expectativas.

En otras palabras-y esto no es justo, pero la vida muchas veces no es justa-cualquier cosa que no sea otra participación en la Serie Mundial será vista como un fracaso.

"El simple hecho de reírse y hacer bromas suaviza el fracaso", dijo Hunter. "Con estos muchachos es muy divertido."

¿Es éste el mejor equipo para el que ha jugado Hunter?

"Hasta ahora sí, lo es", contestó el guardabosque, mencionando uno por uno los aspectos del juego que hacen bien los Tigres.

"Con todo", dijo. "Pitcheo abridor. El bullpen está tomando forma. Ofensiva. Corremos bien las bases. Buena defensa. Es todo."

Efectivamente, sería difícil encontrar otro equipo que luzca mejor que los Tigres ahora mismo. Un año después de una temporada en la que todo fue más complicado de lo que se esperaba, Detroit ha arrancado muy bien en esta joven campaña.

Con el gran juego lanzado por Justin Verlander el domingo y la barrida propinada aquí a los Astros, los Tigres han ganado nueve de sus últimos 10 partidos y tienen marca de 19-11. Detroit está segundo en la Liga Americana tanto en carreas anotadas como efectividad colectiva.

Una rotación encabezada por Verlander y Max Scherzer ha cumplido con las expectativas. Se puede decir lo mismo sobre un lineup que cuenta con el venezolano Miguel Cabrera y Prince Fielder. Y con el dominicano José Valverde de regreso en el rol de cerrador, el relevo se ve bien diferente.

Entonces, para el manager Jim Leyland todo se ve bien, ¿verdad?

"Tenemos buen equipo", dijo el capataz. "Ya veremos cómo jugaremos."

Leyland recordó a todos que estamos apenas en la primera semana de mayo, y que pocos campeonatos se ganan a esta altura de la temporada.

"Estás bien contento cada día que ganas un juego", dijo el autor de 1,695 victorias como manager de Grandes Ligas. "Sé lo difícil que es ganar los juegos a este nivel. Fácilmente pudimos haber perdido dos de estos (partidos de la serie en Houston). Son bien valiosos esos dos triunfos."

Aun con Cabrera, quien encabeza el Joven Circuito con promedio de .385 y viene de ganar el premio al JMV y la Triple Corona de bateo en el 2012, el fuerte de los Tigres es una rotación abridora que probablemente sea la más profunda y más talentosa del béisbol.

Detroit ha contado con 20 aperturas de calidad (al menos 6.0 innings lanzados y tres carreras limpias o menos permitidas) en 22 partidos. La ofensiva tendrá sus altibajos, pero el pitcheo de los Tigres es tan bueno que le dará al equipo la oportunidad de ganar todas las noches.

"Con eso uno se siente muy bien", dijo Leyland. "Sin dudas. Earl Weaver (cuando era manager de los Orioles) decía eso y lo aprendí de él. Y sí, a diario enviamos al montículo a un bastante buen lanzador de Grandes Ligas."

Hasta ahora, esta temporada luce bien diferente a la del año pasado, cuando los Tigres llegaron a la pausa del Juego de Estrellas en el tercer lugar de la División Central de la Liga Americana y que no se apoderaron de la cima hasta el juego 155 de la campaña.

Para los felinos, el reto es ignorar las expectativas y jugar el partido del día, en vez de pensar en octubre.

"Creo que eso es fácil", dijo Fielder. "Hemos tenido la experiencia de llegar a la Serie Mundial. Sabemos de lo que somos capaces."