No hay que descartar a Oakland en 2013. (Marcio Jose Sanchez/AP)

Aún hay gente que no logra explicarse cómo hicieron los Atléticos para ganar un título de división con la nómina más modesta de las mayores, y frente a oponentes tan poderosos.

Oakland se proclamó campeón de la División Oeste de la Liga Americana luego de conseguir algo que nadie había hecho hasta ahora: remontar una desventaja de cinco juegos con 10 partidos por delante. Completó su obra en el último día de la campaña de 2012, desplazando a los Rangers.

Y ahora, la verdad, es que sería muy tonto descartar a los Atléticos dejándose impresionar por el cartel de sus rivales.

Sí, los Angelinos cuentan con Mike Trout, Josh Hamilton y Albert Pujols en su alineación. Y los Rangers siguen cargados con Yu Darvish y Adrián Beltré.

Pero eso no le quita el mínimo de sueño a los Atléticos tras alcanzar la pasada postemporada con un módico presupuesto de 59,5 millones de dólares.

Además, están bien acostumbrados a que se les menosprecie, a jugar en el estadio más decrépito de Grandes Ligas y aún sin saber si se quedan en la ciudad o se mudan a la vecina San José. Sorprender es algo que les produce un perverso placer.

Todo lo que probaban el gerente general Billy Beane --el señor "Money Ball"-- y el manager Bob Melvin dio en la tecla, desde alinear a 12 novatos, varios de ellos en la rotación abridora; el fichaje de Yoenis Céspedes y los 53 jonrones conectados entre Brandon Moss y Josh Reddick. Encabezaron las mayores con las 14 victorias logradas en su último turno al bate.

Tampoco se inmutaron cuando el abridor dominicano Bartolo Colón fue suspendido 50 juegos en agosto, al fragor de la batalla por los playoffs tras dar positivo por testosterona en un control antidopaje.

"La expectativas no cambian en lo absoluto", dijo Reddick. "Tenemos la plena convicción de que podemos repetir este año".

La base del equipo es la misma, pero Beane no se quedó de brazos cruzados y procedió a realizar varias adquisiciones.

El jardinero Jonny Gomes, el pitcher Brandon McCarthy y los torpederos Cliff Pennington y Stephen Drew pasaron a otros destinos.

Dentro de una negociación entre tres clubes, traspasaron a Pennington a Arizona para adquirir al jardinero Chris Young. Se podrán dar el lujo de llevar cinco guardabosques de categoría, pues también cuentan con Céspedes, Reddick, Coco Crisp y Seth Smith.

John Jaso llega para reforzar el puesto de cátcher. El intermedista Jed Lowrie y el torpedero japonés Hiroyuki Nakajima son los nuevos rostros en el medio del cuadro interior, con Moss en la inicial y Josh Donaldson como antesalista.

Con un año más de roce, la rotación se planta con Brett Anderson, Jarrod Parker, Tommy Milone, A.J. Griffin y el veterano Colón. Éste último aún debe completar cinco juegos de su suspensión.

Le renovaron el contraron al cerrador Grant Balfour (24 rescates en 26 oportunidades) dentro de un bullpen en el que también destacan el especialista zurdo Jerry Blevins y Ryan Cook.

"Otros equipos se reforzaron bastante. Eso no significa que no podemos tener una temporada similar o mejor que la del año pasado", dijo Céspedes, el desertor cubano que bateó 23 jonrones, remolcó 82 carreras y se robó 16 bases en su debut en Grandes Ligas. "Tenemos que convencernos de que somos un buen equipo que se divierte en el terreno. No tenemos que presionarnos".

Su ofensiva se caracterizó por su bateo de larga distancia, sextos en la Americana con 195 jonrones. Pero, al mismo tiempo, sufrieron con los ponches, acumulando 1.387 para liderar las mayores y 50 en la serie de primera ronda que perdieron en cinco juegos contra los Tigres.

"Mi trabajo es hacer que todos estén en sintonía, bien enfocados, de que debemos intentar seguir creciendo", dijo Melvin, ganador del premio al Manager del Año. "Debemos entender que cada año es diferente y que hay que trabajar más duro, sin distraerse con expectativas y otras cosas".

Esto es lo que se espera de los Atléticos: sostener su hilo positivo y aprovechar la experiencia que vivieron.