El ganar en la temporada muerta no garantiza lo mismo en octubre, o incluso en abril ni mayo. Cada año eso es más evidente en el béisbol -- solamente observen a los Marlins, ganadores del invierno pasado.

Sin embargo, por cada acuerdo que algún club haya lamentado en el receso de temporada pasado, hay varios pactos que rindieron dividendos. De los contratos de un año hasta los mega pactos, el invierno del año pasado contó con varios equipos que tuvieron éxito al adquirir talento.

A continuación algunas de las lecciones que podemos aprender de los contratos que salieron bien en la temporada muerta pasada.

Se deben leer los historiales médicos: En ocasiones un jugador que ha tenido problemas de salud en el pasado ahora se encuentra bien. Varios conjuntos tomaron riesgos en agentes libres que han tenido lesiones, pero dos dieron buenos resultados: los Cardenales con el puertorriqueño Carlos Beltrán y los Rangers con Joe Nathan.

Cada equipo adquirió toda la información posible y firmó al jugador con un historial de excelente desempeño, pero también con interrogantes en su salud. En cada caso, el jugador continuó relativamente en acción durante gran parte de la campaña.

No existe un mal contrato de un año: No se puede decir categóricamente que es por seguro. Pero casi.

Algo que no le agrada a clubes al otorgar enormes contratos, es un compromiso a largo plazo. Algo que muchos jugadores buscan es estabilidad por varios años. Cuando un equipo puede adquirir un pelotero de calidad por un año, como lo hicieron los Rojos (con Ryan Ludwick) y los Yankees (con Hiroki Kuroda), es casi imposible que el movimiento resulte mal.

Kuroda llegó al 2012 con 37 años de edad, sin intenciones de firmar por más de un año. Ludwick tuvo un pésimo 2011 y su valor cayó notablemente y no tuvo otra alternativa que pactar por una temporada. En ambos casos, el jugador y el club salieron favorecidos. Kuroda sobresalió como uno de los principales lanzadores de Nueva York y pudo participar en la postemporada por tercera vez. Ludwick tuvo un repunte la campaña pasada en un estadio que favorece a los bateadores y como parte de una alineación poderosa, estableciendo de nuevo su valor para otra oportunidad en el mercado libre.

No es casualidad que Kurada ya renovó con los Yankees, y que Ludwick y Cincinnati aparentemente tienen interés mutuo para continuar juntos.

Vale la pena invertir en la juventud: Es una idea falsa que el desempeño de un jugador se puede evaluar en parte con su edad. Eso no significa que no hay ciertos patrones que valen la pena seguir.

Con frecuencia, los jugadores llegan a su mejor momento algunos años antes de los 30 años de edad. Cuando pasen esa edad, su actuación suele declinar. Hay excepciones, pero probablemente un pelotero que firma a los 32 años posiblemente sea menos efectivo en los siguientes cuatro años que en los anteriores cuatro.

Vale señalar que no todos los jóvenes son una ganga, y no todos los que tengan más de 30 años decepcionarán. Pero un conjunto que firme a un pelotero todavía con menos de 30 años, probablemente tendría a una pieza con sus mejores días por delante en lugar de ya tenerlos en el pasado.

El precio dictará los resultados (normalmente): Uno de los principios básicos de la agencia libre fue evidente, por la mayor parte, en el invierno pasado. Con frecuencia los mejores contratos llegan de cada lado del panorama: sea un jugador seleccionado cuidadosamente con un contrato pequeño, o el mejor jugador disponible. En el medio del espectro es donde se cometen los errores.

Dos de los mejores pactos el año pasado, por ahora, fueron los mejores. Los Tigres al adquirir a Prince Fielder y los Rangers al pactar con Yu Darvish sobresalen como éxitos inmediatos.El contrato del dominicano Albert Pujols con los Angelinos hasta ahora no se puede evaluar bien, pero definitivamente no se puede calificar como un desastre en estos momentos.

El talento élite es difícil de encontrar. Y mientras los clubes sigan amarrando más a sus estrellas, evitando que se conviertan en agentes libres (por ejemplo Evan Longoria, Cole Hamels, Troy Tulowitzki y Matt Cain, entre otros), serán menos los que entren al mercado. Así que cuando uno esté disponible, vale la pena invertir en él.

Los efectos del estadio son un factor: Nos seguimos dando cuenta cómo un estadio afecta las estadísticas de un pelotero, pero en ocasiones puede ser difícil no prestarle atención las cifras puras. Pero es importante.

El mejor ejemplo de esto fue el año pasado con Jason Kubel, quien pasó de un estadio que favorece a los lanzadores a un parque que favorece a los bateadores y sus numeritos dieron un gran salto. Ahora que B.J. Upton irá de St. Petersburg a Atlanta, su desempeño con el bate puede ser exactamente el mismo y sin embargo, sus estadísticas podrían mejorar. Por su parte, si Mike Napoli firmara con los Rays, iría a un estadio donde es más difícil batear. Sería muy probable que sus numeritos desciendan, incluso si eso no ocurre con su nivel.