NUEVA YORK - Honestamente, la última vez que vimos a los Yankees y los Medias Rojas enfrentarse cara a cara en el terreno de juego no representó precisamente un "choque de titanes" como al que nos tienen acostumbrados.

Nueva York tenía la mira puesta en la postemporada, mientras que un abrumado Bobby Valentine llenaba sus últimas tarjetas de lineup para un equipo de Boston que sufrió 93 derrotas - muy lejos de ser una última serie del año que dejara huella en el Bronx.

Ahora, en pleno receso de temporada y con las Reuniones Invernales a la vuelta de la esquina, la guerra de firmas de agentes libres que los medios siempre añoran entre los Yankees y los Medias Rojas no se ha materializado - y pudiera nunca darse este invierno.

"Existen algunas opciones en el mercado de agentes libres", dijo el gerente general de los Medias Rojas, Ben Cherington. "No hay muchas opciones de peso. Hay piezas para armar un equipo a través de la agencia libre; sólo tienes que encontrar las correctas".

En teoría, los Medias Rojas deberían tener dinero para gastar, gracias a que recortaron casi $300 millones de la nómina con el mega canje de agosto que envió al mexicano Adrián González, Carl Crawford y Josh Beckett a los Dodgers.

Pero Cherington ha hablado a menudo acerca de ser disciplinado e inteligente con la nueva flexibilidad en la nómina de Boston, lamentando las decisiones que incitaron a los Medias Rojas a, de alguna manera, tratar de emular a los Yankees de la era de George Steinbrenner.

Aunque los Medias Rojas han "coqueteado" con Mike Napoli y ya firmaron a Jonny Gomes y David Ross a contratos por dos años, podría convenirles enfocarse en el mercado de cambios y no participar en la agencia libre, en vez involucrarse en la competencia por Josh Hamilton.

Los Yankees también se encuentran en una situación poco familiar - una en la que están dispuestos a gastar pero renuentes a ofrecer contratos de más de una temporada, un resultado directo del decreto su dueño Hal Steinbrenner de que la nómina del equipo debe quedar por debajo de los $189 millones para el 2014. Ellos, de igual manera, prometen no hacer mucho ruido en cuanto a firmas de peso se refiere.

El abridor japonés Hiroki Kuroda encajó en los planes del GG Brian Cashman y los Yankees porque estuvo dispuesto a regresar bajo contrato de un año. Lo mismo podría suceder con Andy Pettitte y el panameño Mariano Rivera, así como con el japonés Ichiro Suzuki.

Cashman resaltó que "nunca dije que no estamos dispuestos a ofrecer contratos multianuales", y si los Yankees terminan reteniendo al receptor Russell Martin, probablemente tendrán que hacerlo -- Nueva York le ofreció a Martin un pacto por tres años y $20 millones la primavera pasada, una oferta que fue declinada.

Ese es un caso especial, porque aunque algunos no lo crean, la marca de los $189 millones es legítima. Esa cifra se deriva del Acuerdo Colectivo de Trabajo, el cual provee importantes incentivos si un equipo que siempre gasta en grande como los Yankees puede colocarse por debajo de esa cifra por una sola campaña.

Si logran evitar pagar un impuesto del 50% por cada dólar gastado sobre la marca de los $189 millones en el 2014, los Yankees recibirían un "perdón temporal", y si la exceden en el 2015, con la clase de agentes libres que se viene, podrían regresar al porcentaje de "infractores por primera vez" de 17.5.

"He dejado en claro que eso es bien importante para mí, por varias razones", manifestó Steinbrenner el mes pasado. "Estamos hablando de un recorte del 10% en la nómina. Nada del otro mundo".

Mientras que los Medias Rojas y los Yankees hablan acerca de mantener guardadas sus chequeras a favor de soluciones creativas, el panorama de la siempre disputada División Este de la Liga Americana está cambiando, con los Azulejos armados hasta los dientes y tirándole a ser mejores que los Orioles y los Rays.

Tras perder 89 juegos en 2012, Toronto es el equipo que más ruido ha hecho en la división hasta ahora, sonando las alarmas tras concretar un mega canje con Miami que importó a los dominicanos José Reyes y Emilio Bonifacio, y a los pitchers Mark Buehrle y Josh Johnson.

"Estoy consciente del 'gigante dormido' que existe en nuestra división", destacó Cashman. "El año pasado no reflejó lo bueno que este club puede llegar a ser, porque se vieron mermados por las lesiones. Creo que sus adiciones le ayudarán mucho. Pero eso no cambia nuestra forma de operar".

Y con un acelerado proceso de reconstrucción en marcha, los Medias Rojas tampoco están en posición de arrasar este invierno, a pesar de tener huecos en la primera base, el shortstop y los jardines, y el deseo de reforzar la rotación.

Los expertos esperan que los Medias Rojas continúen en busca de veteranos a contratos cortos para ayudarlos a aguantar uno o dos años más hasta que varios prospectos aclamados de la organización estén listos para impactar en Grandes Ligas.

"Tu flexibilidad puede desaparecer rápidamente si no sabes utilizarla correctamente y de manera creativa", advirtió Cherington. "Tenemos que encontrar las piezas correctas. Haremos algunas cosas este invierno, pero la reconstrucción de un equipo no se acaba el 15 de febrero. Uno sigue trabajando".