Los Azulejos se han dado un gran regalo: la condición de verdaderos contendientes.

El mega-cambio de 12 jugadores, aprobado por el Comisionado Bud Selig el lunes, enfureció a muchos fanáticos de los Marlins, pero en Toronto hay mucha, pero mucha alegría.

"Esta transacción, que involucra a jugadores establecidos en las mayores y prospectos y jugadores jóvenes muy bien considerados, representa el ejercicio de juicio beisbolero plausible de parte de ambos equipos y no viola ninguna regla de las Grandes Ligas ni justifica el uso de mis poderes para prevenir su conclusión", dijo Selig. "Por supuesto, corresponde a los equipos involucrados explicar a sus fanáticos respectivos que esta transacción tiene sentido y mejora las posiciones competitivas de cada uno, ahora y en el futuro".

Los Azulejos, a cambio de siete jugadores-algunos de ellos talentosos prospectos-recibieron de Miami un talento de primera categoría. Eso incluye al torpedero dominicano José Reyes, quien aún puede ser un gran bateador del tope de cualquier lineup. Su compatriota Emilio Bonifacio, capaz de jugar tanto en el cuadro como en los jardines, trae más velocidad todavía al ataque de los Azulejos. Aunque se vio limitado por las lesiones en el 2012, se robó 30 bases en 33 intentos.

Tal vez mejor aun, está Josh Johnson. De mantenerse en salud, el derecho cuenta con un material de primera categoría. Y luego se encuentra el zurdo Mark Buehrle, cuyo trabajo puede describirse como bien confiable. No hay motivo para pensar que el veterano no vaya a continuar siendo un "come-innings" y un lanzador sumamente exitoso.

Tal vez haya sido afortunado Toronto de encontrar a los Marlins en plena reconstrucción. Pero hay que reconocer que el gerente general Alex Anthopoulos y el resto de la organización de los Azulejos actuaron de manera contundente para realizar este canje con Miami. No son muchas las oportunidades de cambiar de manera tan dramática la dinámica de un equipo. Cuando llegó ésta, Toronto hizo lo que tenía que hacer.

El año pasado los Azulejos se perfilaban como contendientes. Pero las lesiones acabaron con sus esperanzas en el 2012, ya que se ausentaron tres integrantes de su rotación abridora y cuatro miembros de la alineación titular.

Sin embargo, ahora el equipo canadiense ha agregado calidad y cantidad a su rotación. Tienen profundidad en esta área tan crucial. Además, han mejorado en la posición defensiva más importante del cuadro interior. Reyes, un pelotero sumamente dinámico cuando está en salud, debe de reforzar la ofensiva también, por supuesto.

Recibir todo este talento probado a cambio de un talento mayormente no probado es algo grande.

Del otro lado, la otra adquisición de Toronto viene con una serie de interrogantes.

Los Azulejos firmaron por dos años y US$16 millones al dominicano Melky Cabrera. El dominicano recibió una suspensión de 50 juegos por dopaje en agosto, cuando encabezaba la Liga Nacional en promedio de bateo con los Gigantes de San Francisco.

No hay dudas de que fue impresionante lo que hizo Cabrera en el terreno en el 2012. Su promedio de .346 le hubiese valido un título de bateo, aunque tuvo la gentileza de retirarse de la pelea por dicha distinción. También fue Jugador Más Valioso del Juego de Estrellas.

Los primeros cinco años de la carrera de Cabrera no se parecieron a los últimos dos. Es posible que su productividad del 2011-12 se deba a una mayor madurez. Pero también podría pensarse que las últimas dos temporadas fueron producto del consumo de sustancias para aumentar el rendimiento.

Obviamente, los Azulejos creen en la primera explicación. Pero sin importar qué pase con Cabrera, Toronto ha hecho un tremendo progreso ya en este invierno.

Los nuevos Azulejos hacen aún más difícil el Este de la Liga Americana. Hay cuatro contendientes legítimos. Los Yankees, a pesar de sus problemas al bate vs. Detroit en la Serie de Campeonato de la Liga Americana, aún cuentan con un talento de primera línea. Los Orioles demostraron su calidad al clasificar este año, y aún hay espacio para crecer. Los Rays tienen uno de los cuerpos monticulares más fuertes de Grandes Ligas.

Y ahora los Azulejos han reforzado lo que ya era una buena base de talento. Presumiendo una salud aceptable, Toronto es un equipo con motivo para considerarse un equipo a punto de entrar a la élite de Grandes Ligas.