ATLANTA -- Solamente 15 lanzadores antes de John Smoltz tienen la distinción de haber registrado al menos 3,000 ponches en su carrera de Grandes Ligas. Pero ninguno de ellos pasó por un camino tan difícil y único como lo hizo John Smoltz, quien está apunto de convertirse en el 16to miembro.

Desde el comienzo de su carrera, demostraba habilidades que insinuaban que podría llegar a ser un fantástico lanzador. Pero durante la odisea para llegar al ilustre círculo de serpentineros, paciencia, determinación y versatilidad también resultaron siendo importantes junto a su recta y su slider.

"Hay una corta lista de hombres que tienen 3,000 ponches y ese un grupo de lanzadores élite", dijo Tom Glavine, buen amigo de Smoltz y compañero de equipo en los Bravos. "Es difícil entrar a ese club. Obviamente tienes que tener más que buenos lanzamientos. También necesitas longevidad. En el caso de John, ha sido una larga lucha para mantener esa longevidad".

Bert Blyleven, quien es el quinto en la lista de ponches de todos los tiempos, es el único miembro de los 3,000 ponches que está retirado y no es miembro del Salón de la Fama. Smoltz se convertirá en el único miembro en tener al menos 35 salvamentos y 150 apariciones como relevista.

Mientras registraba sus 154 salvamentos en 241 apariciones como relevista, un récord en los Bravos del 2001-04, Smoltz se convirtió en el único pitcher de Grandes Ligas en tener al menos 200 victorias y 150 salvamentos. Ahora tiene este logro para mejorar su historial digno del Salón de la Fama.

"Es un tremendo logro", dijo el tercera base de los Bravos Chipper Jones. "El lograr 3,000 ponches es como lograr 3,000 hits. Es otro gran logro mientras llega a Cooperstown".

Mientras que los 3,000 ponches no tienen el mismo significado que los 3,000 hits, el club de los 3,000 ponches tiene 11 miembros menos. De esta manera, sin importar lo que pase con Smoltz durante los últimos años de su carrera, ahora es el dueño de una marca que en verdad le da inmortalidad a una carrera que incluye cuatro cirugías en el codo y una estadía en el bullpen debido a una lesión.

"Creo que es un número inmenso", explicó el piloto de los Bravos Bobby Cox. "¿Cuanto años estuvo en el bullpen? Hubiera tenido más ponches en estos momentos".

De 1992-1997, Randy Johnson, quien es el tercero en la lista de ponches de todos los tiempos, fue el único lanzador de Grandes Ligas con más ponches que Smoltz. Con salud y fenomenales lanzamientos, el derecho de los Bravos ganó el Cy Young en 1996 y dio muestras de que puede llegar al club de los 4,000 ponches el cual sólo cuenta con cuatro miembros.

Pero mientras ascendía, la carrera de Smoltz comenzó a dar un giro cuando disfrutó uno de los años más maravillosos de su carrera. Aunque estuvo en la lista de lesionados en dos ocasiones con dolores en el codo durante la temporada de 1998, de todos modos tuvo foja de 17-3 con 2.90 de efectividad y 173 ponches en 167 2/3 entradas.

Smoltz batalló durante 32 aperturas (incluyendo la postemporada) durante la temporada de 1999 antes de finalmente someterse a la cirugía Tommy John para reemplazar ligamentos en el codo.

"Fue incríble ir al estadio", dijo el antiguo lanzador de los Bravos Kevin Millwood. "Mi casillero estaba al lado suyo. Parecía que tenía dolores todos los días. El salir y lanzar como lo hizo fue increíble".

Después de llegar a los 2,000 y teniendo problemas como abridor a comienzos del 2001, Smoltz tuvo que hacer el cambio poco usual al papel de cerrador.

Mientras consiguió 55 salvamentos, la marca más alta en la Liga Nacional en el 2002, Smoltz demostró lo dominante que fue como taponero y lo continuó siendo hasta el 2004. A pesar de todo este éxito, Smoltz nunca perdió el deseo de ser abridor.

Los Bravos le concedieron el deseo a Smoltz antes del comienzo de la temporada del 2005 y durante su segunda apertura de vuelta, durante un enfrentamiento contra el dominicano Pedro Martínez y los Mets, ponchó a 15, empatando la cifra más alta en su carrera.

De repente, no había razón de imaginarse cuantos ponches se perdieron mientras tenía sus problemas en el codo y estuvo la mayoría de cuatro temporadas como relevista de una entrada. Pero gracias a una terca determinación, Smoltz ahora se encuentra entre los artistas de ponches élite de todos los tiempos.

"No necesito nada", indicó Smoltz. "No necesito otro ponche. No necesito otra victoria. No necesito nada para justificar lo que he hecho personalmente. No me importa si la gente cree que se me hizo difícil o muy fácil o si piensan que hubiera ponchado más o ponchado menos.

"No te voy a mentir, el tener 3,000 ponches es algo estupendo".

Durante su juventud en Lansing, Michigan, Smoltz mostró señas de ser un lanzador especial. Su mejor amigo y receptor Chuck Cascarilla recuerda que Smoltz en la vencindad lanzó una recta de 85 millas por hora cuando estaban en el octavo grado.

A la misma vez, el juego, adecuadamente llamado "Ponche" que estos dos crearon, le enseñó a Smoltz la importancia de la ubicación a una joven edad. En la chimenea de la familia Cascarilla, los muchachos usaban cinta blanca para hacer cuatro cuadrantes, en donde los lanzamientos tenían que tocar para que fuera considerado un strike.

Para evitar la ira de entrenadores y padres, quienes no querían que se lastimara su brazo lanzando una pelota de Wiffleball, Smoltz frecuentemente lanzaba con la mano izquierda y todavía vencía a Cascarilla.

"Sabías que tenía un gran dote y talento, y trabajo duro para conseguir lo que tiene", dijo Cascarilla.

Elegido por sus queridos Tigres en 1985, la vida de Smoltz cambió dos años después, cuando los Bravos lo adquirieron en un cambio por Doyle Alexander, quien ganó nueve de sus 11 aperturas y ayudó a los Tigres a ganar el título de la División Este de la Liga Americana en 1987.

"A nuestro buscatalento le encantó", dijo Cox, quien era el gerente general de los Bravos cuando se realizó el cambio. "No entendía por qué los Tigres estaban dispuestos a cambiarlo, pero querían a Alexander para ganar el banderín y así fue".

Mientras que los Tigres consiguieron el banderín que estaban buscando, Cox consiguió al avaluado derecho que quería para construir su imperio de pitcheo. Glavine llegó a Atlanta en 1987 y un año después, se unió Smoltz, quien inmediatamente demostró que podía tener éxito bajo presión.

Durante su debut de Grandes Ligas en el Shea Stadium el 23 de julio, 1988, Smoltz permitió una carrera limpia y cuatro hits durante ocho entradas. Sus dos únicos ponches vinieron cuando comenzó el cierre de la séptima entrada abanicando a Darryl Strawberry y Howard Johnson.

"Me acuerdo que pensé, 'Vaya, acabé de ponchar a Darryl Strawberry'", dijo Smoltz, quien observó a Strawberry concluir un turno al bate de tres lanzamientos mirando pasar el tercer strike.

"Nunca me olvidaré de ese primer ponche. Nunca me olvidaré del primer juego. Y desde ese entonces no me acuerdo de mucho".

En verdad, es mucho lo que Smoltz tiene que gozar para siempre. Como una de las principales figuras de los 14 títulos de división seguidos que los Bravos consiguieron, aprovechó la oportunidad de registrar 15 victorias en la postemporada, lo cual es un récord de Grandes Ligas.

Demostrando que da lo mejor de si cuando hay bastante en juego, Smoltz registró un promedio de efectividad de 1.52 en cuatro aperturas de postemporada en 1991. Su salida más memorable vino en el Juego 7 de la Serie Mundial, cuando se enfrentó a su ídolo de infacia Jack Morris y dio 7 1/3 episodios en blanco, solamente para ver a los Bravos caer 1-0 contra los Mellizos en 10 entradas.

"'Smoltzie', siempre aumentaba la intesidad y todavía lo puede hacer", dijo Cox.

Fue durante la temporada de 1991 cuando Smoltz superó bloqueos mentales y ganó la confianza que le permitió llevar su juego a otro nivel. Con la ventaja de que David Cone fue enviado a la Liga Americana a finales de agosto, un año después el derecho de los Braves lideró la Liga Nacional en ponches. Smoltz se llevó otra vez ese honor en 1996, cuando realizó 253 ponches y en verdad comenzó a ser un experto en esa categoría. Antes de 1995, su proporción de ponches por nueve innings nunca llegó a los 8.00. Ese total aumentó a 9.79 en 1996 y últimamente llegó a 8.62 en el 2007.

Los totales de ponches de Smoltz aumentaron mientras mejoró dos de sus mejores lanzamientos. A la vez, ganó sabiduría, tuvo más inteligencia en ciertos conteos y decidió no retar tontamente a los bateadores durante un juego.

"A comienzo, entré en problemas tratando de de ponchar a bateadores en situaciones en donde tal vez tenía que hacer otra cosa", explicó Smoltz. "Siempre pensé que era un hombre que podía conseguir ponches porque tenía los lanzamientos que supuestamente traían ponches. Pero también aprendí que un lanzamiento ubicado perfectamente es mejor que una tonelada de ponches".

Hace 20 años llegó a las mayores con un mundo de promesas, ahora Smotlz se encuentra con bastantes logros y sin planes de sentarse a valorar lo que ha hecho sino hasta que llegue la hora del final de su carrera.

"Nunca he estado motivado a sentarme y ver lo que he hecho en comparación a otros", explicó Smoltz. "Disfruto el momento. Disfruto lo que hago y lo disfrutaré mientras esté jugando".